No sin antes reconocer la responsabilidad que tienen las autoridades sobre los comicios del 2 de junio de 2024, la Confederación del Episcopado Mexicano se pronunció por “construir juntos, apoyados en la verdad y la justicia, el ambiente propicio para celebrar en paz este importante proceso político”.

 

En un mensaje firmado por Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey y Presidente del CEM y Mons. Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca y Secretario General del CEM, convoca a los ciudadanos a la participación dentro de “la observancia del estado de derecho y a la madurez democrática que hemos alcanzado”.

 

Los obispos señalan que se lleva a cabo un proceso electoral para presidente de la República, 9 estados del País, 500 diputados federales, 128 senadores, diputaciones locales y presidencias municipales y “los riesgos de la estabilidad democrática” por la violencia “afectando la libertad ciudadana”.

 

“El bien común de la Nación exige que vivamos esta experiencia de renovación democrática con libertad y con responsabilidad; respetándonos unos y otros, desde nuestra legítima pluralidad cultural con la que se enriquece nuestra sociedad, tal como se manifiesta en la vitalidad de la sociedad civil organizada con todos sus matices y en los organismos intermedios de distintos sectores. Las decisiones ciudadanas orientadas por el bien común implican el respeto a la dignidad humana, a los derechos de los ciudadanos y la preocupación subsidiaria por los menos favorecidos”.

 

Invita al Instituto Nacional Electoral (INE), el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (FISEL), a “actuar con apego a la imparcialidad y la justicia, con ética y competencia profesional, para garantizar que el proceso se desarrolle con plena legalidad y con oportuna corrección de las anomalías que pudieran presentarse”, pues “por el bien de México, primero la democracia y el Estado de Derecho”.

 

La autoridad responsable de la seguridad ciudadana y las fuerzas del orden a nivel estatal y nacional (SEDENA, Guardia Nacional y SEMAR) deben garantizar la protección y el ambiente de paz para evitar, por motivos electorales, las agresiones, los atentados y los asesinatos de candidatos, políticos, periodistas y demás ciudadanos.

 

Consideraron como “el peor de los escenarios” la participación del crimen organizado y grupos delincuenciales en el proceso electoral. “La democracia electoral mezclada con la delincuencia es un binomio totalmente inaceptable, es un signo de la más deplorable corrupción que se debe evitar a toda costa. Por ningún motivo se puede justificar y mucho menos entrar en complicidad”.

 

Desafortunadamente las condiciones del País no son las mejores, pues es evidente que hay problemas de seguridad, desigualdad social, crecimiento económico, insuficiente empleo formal y digno, cobertura con calidad educativa, de salud, migración y polarización social.

 

Los obispos “coincidimos en que el reto mayor está en hacer valer y vivir en un verdadero Estado de Derecho como primer paso para superar la corrupción y nuestras carencias” y consideran que “México necesita campañas electorales, limpias, legales y austeras; con abundancia de propuestas responsables y serias; dejando de lado las descalificaciones de los contrincantes para dar lugar a la búsqueda de soluciones auténticas para nuestros problemas, tomando en cuenta la seriedad de los mismos. También nos conviene, a todos, la libertad de expresión en el legítimo ejercicio de los comunicadores y los ciudadanos, sin que por ello se ponga en riesgo la vida o seguridad de las personas. Requerimos campañas electorales que favorezcan el ejercicio del voto libre, informado y secreto, sin manipulaciones ni engaños, sin injerencias indebidas de las autoridades gubernamentales ni de cualquier índole. Lo decimos con toda claridad: ¡deseamos una elección en la que participemos todos! ¡evitemos cualquier retroceso democrático!”

 

Recalcan que “no es tiempo de apatía, indiferencia o abstencionismo. Es tiempos de participación y compromiso”, por lo que exhortan a los ciudadanos a participar, por el bien de la nación, a que los partidos políticos y los candidatos se “conduzcan con ética, con altura de miras y que no pierdan de su horizonte de acción el bien común”

 

“Anhelamos que todo el proceso se realice por cauces legales para evitar conflictos postelectorales innecesarios y costosos, fundados en posiciones arbitrarias y sin sustento” y manifiestan estar convencidos que “el pueblo mexicano ama a su patria, trabaja con esfuerzo y honestidad cada día, aspira a mejorar y crecer por los caminos del bien y la justicia, tiene una gran nobleza en su corazón y anhela una sociedad en paz y concordia, con mejores oportunidades para todos”.

 

Los prelados concluyen su mensaje haciendo un llamado a orar, respetando la diversidad de creencias religiosas, preferencias políticas y la dignidad de la vida humana, invitando a los mexicanos a trascender “mediante la búsqueda del bien y la verdad, en la responsabilidad de cada día”.

 

“Supliquemos la Providencia de Dios que nos proporcione la sabiduría necesaria para guiar las decisiones que México enfrenta, invocando su bendición sobre nuestro pueblo y la maternal intercesión de nuestra Madre la Virgen María de Guadalupe”.

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