Usted juzgue, en Azucena Uresti el dirigente del PAN, Jorge Romero, habló del relanzamiento del PAN, en donde destaca la defensa a la familia integrada por “mamá, mamá e hijos”, pues “quien puede estar en contra” y llega a la aberración de señalar que incluso algunas familias las integran hasta las mascotas, “los perros”, y a esos “vamos a defender a muerte, a muerte, a muerte”.
A, pero el PÁN es “una derecha que no criminaliza”; más absurdo no puede ser la expresión de Jorge Romero al recalcar que “lo que nosotros queremos es defender a esta institución social”, incluso las familias integradas por las “mascotas”.
Esto, hay que decirlo es el wokismo, es la ideología establecida a partir de la caída del Muro de Berlín por la ONU y el grupo Sao Paulo de Fidel Castro y Lula Da Silva. Ese es el nuevo PAN, el PAN-Gay, que ni siquiera llega a ser “derechita azul”.
El wokismo, expresado claramente, no revivirá los principios y valores de Manuel Gómez Morín y de Efraín González Luna; con esta tendencia se acaba con la “dignidad de las personas”, más aún, se defiende la “¿dignidad de las mascotas?”.
Más irracional no puede ser al señalar que “no va por el lado de radicalizarnos, sino de abrirnos a todos” extendiendo las manos y frunciendo la boca como un actor de telenovelas o de un reality show, convencido de que es la forma en que votaran los ciudadanos, “conservadores o no”, por la “derechita azul”.
No se da cuenta que ha perdido el relanzamiento político y social que demanda México y los mexicanos; pues como PAN-Gay estaban perfectamente identificados, promotores de la izquierda “progre” ya conocido desde hace mucho tiempo. El mismo Felipe Calderón lamenta el PAN Woke de los últimos tiempos.
Para el dirigente nacional lo importante que se haya logrado “hacer bola” con personajes de diversas organizaciones política nacionales y la presencia de 25 mil personas en la marcha. Sin duda que una expresión desafortunada, digna de un joven imberbe.
Abre las manos, frunce la boca, abre y cierra los ojos, se muerde los labios. Parece un actor en escena que busca el aplauso y el incremento de seguidores como si fuera un influencer y no un político que busca soluciones sociales y económicas de México, contraponiéndose al populismo de la izquierda enquistado en Morena y la 4T.
Muy desafortunada fue la afirmación de que lo importante, en estos momentos, para el País y la oposición a Morena es “hacer bola”, al referirse a ciudadanos que no son del PAN, pero que asistieron a la marcha, como Claudio X González, Enrique de la Madrid, Guadalupe Acosta Naranjo, Xóchitl Gálvez, Beatriz Pajes; es decir lo importante es “¿hacer bola?”, hecho que “les agradecemos eternamente!”, señala “el líder” albiazul, antes colocados en otro nivel, con estatura y con el calificativo de “jefe”.
Sin duda, el reconocer que los ciudadanos se han “desencantado del PAN” es loable, pero no es mediante la apertura de las minorías LGBT victimizadas, matrimonios igualitarios, familias formadas con “mascotas” o “haciendo bola” como lograrán sacar a la 4T de Palacio Nacional.
Algún amigo me decía que la derecha carece de intelectuales y, por supuesto, que a Jorge Romero le funciona más el hemisferio izquierdo, como lo señaló otro amigo, que por cierto pertenece al PAN, quien aseguró que el blanquiazul vive “artificialmente gracias a la izquierda”.
En definitiva, el relanzamiento es un “maquillaje cosmético”, es un partido que pronto recibir á los santos oleos por dejar a la mayoría conservadora, con principios y valores familiares, integrado por Mamá, Papá e hijos, y no por matrimonios igualitarios.